El miedo es una emoción que nos acompaña de por vida, tiene una función adaptativa, ya que, el cerebro puede enviar señales a nuestro cuerpo que se coordinan para responder ante una alerta y dar una respuesta eficaz para poder seguir viviendo. Es fruto de la educación, la sobreprotección, los modelos de conducta, las interpretaciones que el propio niño hace sobre sus actividades y los mensajes que recibe del exterior. Pueden evolucionar y no ser adaptativos, perjudicando y afectando diferentes áreas de desarrollo. Hay temores comunes en casi todos los niños, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda de forma casi espontánea. Debemos preocuparnos si perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado. No debes ignorar los miedos de los niños y sí ayudarles a superarlo. Deben respetar, comprender y entender los miedos de sus pequeños. Los miedos en la infancia son comunes y a menudo se consideran una parte normal del desarrollo. De 0 a 2 años, pueden experimentar miedos a la oscuridad, extraños, ruidos fuertes o separación de sus padres. De 2 a 5 años, sienten además miedo a los animales y tormentas. Los miedos relacionados con monstruos o situaciones sobrenaturales, son más frecuentes en edades más tempranas, mientras que los niños mayores de 6 a 12 años, pueden desarrollar miedos relacionados con el fracaso escolar, daño físico, muerte o rechazo social, y en la etapa de la adolescencia sus miedos están relacionados con la apariencia física, encajar socialmente y el futuro. La ansiedad por separación también es común en los niños. Este miedo se puede intensificar cuando la familia se muda a un nuevo vecindario o los niños van a una nueva guardería.
Los padres no deben asustar a sus hijos con historias de ogros, fantasmas, brujas antes de acostarle. Deben decirles que estos personajes solo existen en los cuentos y películas. No se rían de los temores que su hijo expresa, disminuirá su confianza. Frases como “No seas tonto, niños como tú no deben tener miedo de eso, o no tienes vergüenza de tener estos miedos”, no contribuyen a disminuir el temor que él siente, lo desanimará a compartir sus temores contigo. Él necesita tener su seguridad y confianza. Mentir le producirá más temor. Ayúdale a prepararse para enfrentar la situación con la verdad y con honestidad. Si tu hijo tiene miedo de ir al colegio, oiga sus razones, llévalo de visita a la escuela, enséñale su clase y hable sobre lo mucho que irá aprender allí. No obligues a tu hijo a pasar situaciones que él teme. Los miedos no se superan enfrentándose a la situación de una vez por todas. Tu hijo tiene el derecho de acostumbrarse poco a poco a la situación que él teme. No transmita sus temores personales hacia tu hijo, él puede sentirlo. No llames de cobarde o infantil a tu hijo si se muestra temeroso ante cualquier situación, lo ridiculizas y le hará sentirse inseguro, necesitado de cariño, solitario y sin comprensión. No obligues a tu hijo a entrar a oscuras en su habitación si no quiere hacerlo, aumentara su ansiedad y contribuirás a alargar ese miedo e incluso a perpetuarlo. Además, el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no le dejará sentirse orgulloso de sí mismo. Debes fomentar su autoestima y autonomía. Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, relajarse, o actividades que le mantengan ocupado. Ayuda al niño a desarrollar habilidades para manejar el miedo, como la respiración profunda o la distracción.
Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas. Controle el uso que su hijo le da a los medios electrónicos: imágenes aterradoras en películas, juegos violentos. Si los miedos son intensos, persistentes o interfieren con la vida diaria, es importante buscar la ayuda de un psicólogo o terapeuta infantil. Es importante recordar que cada niño es diferente y que los miedos pueden variar en intensidad y duración. Lo fundamental es brindarles apoyo, comprensión y herramientas para aprender a manejar sus miedos de manera saludable.
Artículo escrito por:
Dra. Inés Ortiz SVPP TRUJILLO
