DRA. MERCEDES RAMÍREZ DE MATERÁN.

64° Congreso Venezolano de Puericultura y Pediatría
Caracas, 2018


MERCEDES RAMÍREZ DE MATERÁN. (Santa Rosa, estado Barinas, 1945). Es la segunda hija de una familia de siete hermanos cuya infancia y adolescencia transcurrió en su ciudad natal egresando de bachiller del Liceo Daniel Florencio O´Leary. Creció en el seno de un hogar que siem­pre ofreció apoyo y asistencia al que lo necesitaba. Consecuente con esta vocación de servir estudió Medicina en la Universidad de Los An­des (ULA), de donde egresó como Médico Cirujano en 1971 formando parte de la promoción bachiller Domingo Salazar. De este hecho re­cuerda: “El nombre de nuestra promoción fue en honor a este compa­ñero y dirigente estudiantil quien lideraba una protesta contra la nueva ley de Universidades, y que en represalia fue vilmente asesinado. Ante su féretro, muchos de nosotros juramos que cuando nos graduáramos nuestra promoción llevaría su nombre, y así lo hicimos”. Recién gradua­da se fue a Valencia, donde residía su esposo, e ingresó como suplente en el Hospital Rafael González Plaza, en Naguanagua. Al poco tiempo inició el Internado Rotatorio en el Hospital Central de Valencia que concluyó a los dos años. “El círculo médico de Valencia era totalmente monopolizado. Yo quería quedarme en el hospital como Residente, pero no pude”, recuerda de esos días. Buscando opciones consiguió espacio en el Hospi­tal Adolfo Prince Lara, de Puerto Cabello, donde realizó una Residencia asistencial en Pediatría, por dos años. Inspirada por su profesora de pregrado, la doctora Isabel Delgado, una de las más connotadas pediatras de la ULA, reafirmó el camino de la pediatría. Hizo el postgrado de Pediatría y Puericultura en el Hospital de Niños J.M. De Los Ríos, egresando como especialista en 1980, formando parte de la promoción doctor Pedro Mar­cano Verde. De esa época recuerda: “Mucha disciplina y una formación integral”. Y de los profesores: “Con la doctora Lya Ímber de Coronil aprendí que la pediatría social no se dice, se hace. Ella nos llevaba a la Unidad de Adolescentes Infractores que quedaba en Los Chorros y allí nos impartía las enseñanzas”. Ya como especialista regresó a Valencia y con el peso de unas credenciales sobresalientes y una denuncia ante la Federación Médi­ca Venezolana logró vencer las barreras del monopolio. Ingresó como Médico Adjunto del Hospital Dr. Jorge Lizarraga y desde su llegada fue coordinadora del Servicio de Emergencia y luego Jefe del Servicio de Hidrata­ción. En su dilatada carrera asistencial estuvo encargada varias veces de la Jefatura del Departamento de Pe­diatría. Por su condición de pediatra y académica fue seleccionada para realizar el curso de Formación técnico gerencial en programas de salud materno infantil, auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Durante esta formación recibió entrenamiento en Estados Unidos, México, Brasil, Costa Rica, República Dominicana y Perú. De esa experiencia recuerda: “En Brasil compartimos con el doctor Joao Aprigio Guerra de Almeida, quien es el creador de la mayor red de bancos de leche humana”. “En Costa Rica trabajamos con el doctor Daniel Pizarro quien creó soluciones parenterales con la misma composición de las orales, con resultados exitosos”. En Venezuela la doctora Materán coordinó conjuntamente con los doctores Marcos Labrador, Humberto Gutiérrez y Haydée Parra de Soto, la implantación del innovador Programa de Sales de Rehidratación Oral (SRO) y el control de las enfermedades diarreicas. Con el apoyo de las autoridades sanitarias nacionales, estatales y locales, y el seguimiento de la OMS-OPS, lideró talleres de formación en todos las regiones del país. Luego con el apoyo de la Comunidad Europea extendió los programas a las zonas donde residen los aborígenes. “Convencidos del beneficio del programa visitamos incluso varias comunidades indígenas, venciendo los abismos culturales para finalmente hacerles entender que el suero salva vidas”. Pese a su alta imagen científica nunca se ha desprendido del acento social de la pediatría. Fue promotora del programa Madre acompañante en el Hospital Central de Valencia, instrumento que permi­te que la madre se quede con su hijo hospitalizado. En el contexto de la medicina privada también instauró una medida humanitaria en el Centro Clínico La Viña, creando el programa Alojamiento Conjunto, que promueve que el recién nacido debe pasar inmediatamente al lado materno luego del parto o cesárea. Pero paralelo a la actividad asistencial es una académica consagrada. Desde 1982 es profesora de pre y postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo (UC) donde alcanzó el grado de titular. “Siempre di la cátedra de Pediatría en el sexto año de la carrera. Yo me llevaba a los estudiantes a la emergencia y allí los instruía. Yo creo en la medicina práctica no en la medicina de pizarrón”. En esta ascendente carrera académica fue también Di­rectora de la escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, desde el año 2006 hasta el 2010 cuando pasó a jubilación. Entusiasta promotora de la investigación tiene en su haber más de 112 trabajos publicados en revis­tas nacionales y foráneas. Ha participado en más de 150 conferencias en congresos nacionales y extranjeros y es una referencia continental en temas banderas como: sales de rehidratación oral, diarrea y lactancia materna. Consciente del liderazgo nato del pediatra ocupó también cargos administrativos relevantes. Durante el proce­so de descentralización del país fue Directora Médica de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera París, y Pre­sidenta del Instituto Carabobeño para la salud (INSALUD). Ha recibido múltiples homenajes regionales y nacionales. Por su entrega en favor del estudio que avaló la eficacia y eficiencia de la vacuna rotavirus, conjun­tamente con las doctoras Irene Pérez Schael, María Tomat y Belén Salinas se hizo acreedora de la Orden Alejo Zuloaga, máxima distinción de la UC. Recibió igualmente la Cruz de Sanidad por ser el mejor modelo de gestión hospitalaria del país durante su desempeño como Directora Médica de la CHET. En 2007 recibió la orden Dr. Hernán Méndez Castellano, máxima distinción de investigación de la SVPP, y en 2011 fue designada epónima de las Jornadas Centrales de Pediatría. Tiene un récord gremial resonante. Ha ocupado todos los cargos directi­vos en la filial Carabobo de la SVPP, siendo presidenta en el periodo 1992-1994. Fue miembro de la Junta Direc­tiva Central de la SVPP en dos periodos. Ha sido miembro de varias de sus comisiones. Consciente del peso de la Sociedad dice: “La SVPP tiene ascendencia y respeto dentro del gremio y del país. Por eso estamos llamados a ser generadores de cambios”. En 2018 coronando una prolífica carrera de reconocimientos,  es designada epónima del 64° Congreso Venezolano de Puericultura y Pediatría, a realizarse en la ciudad de Caracas, del 21 al 24 de mayo. Además de la Medicina es una apasionada del arte en todas sus expresiones. En cualquier sitio siempre encuentra espacio para el arte. Aún no piensa en el retiro y se mantiene activa en la consulta privada y en su labor docente como profesora de postgrado de la UC. Orgullosa de su ho­gar que formó con el doctor Nelson Materán Olivo, hoy en la calidez de su casa celebra los triunfos de sus hijas y nietos, que son en el balance su mejor recompensa. De ese camino recorrido deja señales claras: “El consultorio es la pequeña escuela, pero la gran escuela estará siempre en el hospital donde se gesta la pediatría excelsa”. Y un alerta adicional: “La especialidad tiene un enfoque científico y otro humanístico, uno no puede vivir sin el otro”.

Reseña biográfica realizada por:

Dr. Roberto Fasciani

robfasciani@yahoo.com